Un movimiento
que crece ciudad a ciudad
Impacto
- Personas
atendidas - 0+
- Espirometrías
realizadas - 0+
- Derivaciones a
atención primaria - 0+
- Personas con
antecedentes de tabaquismo - 0%
Semana 4, 5-mayo
Candelario
(Salamanca)

Candelario: la belleza que se habita
El NO ES NORMAL TOUR continúa su recorrido y llega a Candelario, uno de esos lugares que no solo se visitan: se observan, se recorren despacio y, de alguna manera, se habitan.
Tras dejar atrás Coria y recorrer cerca de 230 kilómetros atravesando Extremadura y adentrándonos en Castilla y León, el tour supera ya los 2.600 kilómetros desde Barcelona, acumulando no solo distancia, sino también historias, aprendizajes y conciencia en salud respiratoria.
En esta parada, marcada por una gran afluencia de personas y por la intensidad asistencial, conseguimos realizar decenas de valoraciones respiratorias en una jornada que volvió a poner de manifiesto algo que se repite constantemente en el recorrido:
👉 muchas personas desean cuidar su salud… pero necesitan sentirse acompañadas para hacerlo.
Un lugar que no se explica, se observa
Hay municipios que sorprenden por lo que tienen.
Y otros que desconciertan por cómo lo tienen.
Candelario pertenece claramente a este segundo grupo.
Con apenas 900 habitantes y situado a más de 1.100 metros de altitud, en plena sierra y muy cerca de Béjar, es uno de esos lugares a los que no se llega por casualidad. Hay que querer ir.
Y, sin embargo, cuando llegas, la sensación es que todo tiene sentido.
Sus calles empedradas, atravesadas por regaderas de agua que discurren con una precisión casi coreográfica, crean una armonía difícil de encontrar. Las casas, muchas de ellas nobles, con una estética sobria pero elegante, hablan de un pasado con recursos, pero también con criterio.
La pregunta surge sola:
¿cómo un lugar aparentemente aislado ha conseguido construir un entorno tan cuidado, coherente y bello?
Historia, identidad y cultura del detalle
Parte de la respuesta nos la dio la noche anterior Miguel Rodero, teniente alcalde del municipio, en una conversación que terminó siendo mucho más que una bienvenida.
Nos habló de los orígenes asturianos de Candelario, de su tradición vinculada a la chacinería y del papel histórico del municipio como proveedor de la Casa Real.
Aquella actividad no solo generó riqueza. También dejó una forma de hacer las cosas:
Con detalle
Con cuidado
Con orgullo por el trabajo bien hecho
Y eso todavía hoy se percibe.
Pero probablemente lo más importante no está en las calles, sino en las personas que sostienen el municipio.
Liderazgo que se nota en lo cotidiano
Miguel representa un tipo de liderazgo que no siempre es visible, pero que se percibe desde el primer momento.
Cercano.
Accesible.
Práctico.
De esos perfiles que entienden la gestión pública como un servicio real y no como una posición.
Nos dijo algo que resume muy bien esa filosofía:
“si estoy disponible para mis vecinos, también debo estarlo para quien llega de fuera”.
Y esa actitud cambia completamente la experiencia de quien visita el pueblo.
La acogida aquí no es un gesto puntual.
Es una forma de estar.
Una jornada intensa, con recursos limitados
El día comenzó en la casa de mayores, tras un desayuno tranquilo que contrastó rápidamente con la intensidad de la jornada.
En esta ocasión contamos únicamente con el apoyo del Hospital de Salamanca y con la implicación directa del doctor Miguel Ángel Hernández —Michel—, con quien trabajamos codo con codo desde el primer momento.
La respuesta superó ampliamente lo previsto.
No solo acudieron vecinos de Candelario, sino también personas de Béjar e incluso de Salamanca, generando una presión asistencial importante desde primeras horas del día.
La planificación inicial contemplaba alrededor de 40 atenciones, pero la realidad nos obligó a adaptarnos continuamente para intentar llegar a más personas.
Y aun así, no fue suficiente. Esa sensación siempre deja algo agridulce. Querer llegar más lejos de lo que los recursos permiten.
Especialmente en un entorno donde la necesidad de acceso y cercanía se hace tan evidente.
Conversaciones que construyen soluciones
Más allá de los números, la jornada volvió a poner el foco en algo especialmente relevante. Muchas personas fumadoras no necesitan únicamente información. Necesitan estructura, acompañamiento y vínculo.
Varias de ellas expresaron su deseo de dejar el tabaco.
Y ahí aparece uno de los aprendizajes más importantes que está dejando esta ruta:
La importancia de poder ofrecer soluciones reales y accesibles.
Compartir con los pacientes el trabajo del doctor Barragán y su programa de apoyo al tabaquismo —basado en seguimiento por WhatsApp, mentoría entre pacientes y acompañamiento continuado— supone abrir una puerta tangible para quienes están en ese momento de cambio.
Conversarlo con Michel fue especialmente enriquecedor, porque él trabaja precisamente con los casos más complejos desde la unidad de función pulmonar y desde la consulta de tabaquismo.
Y ambos coincidimos en algo que cada vez parece más evidente. El principal obstáculo en una adicción no es únicamente la sustancia, sino cómo nos acercamos a la persona
El juicio genera distancia, y la distancia rompe el vínculo terapéutico.
Por eso, las habilidades de comunicación dejan de ser un complemento:
se convierten en una herramienta clínica central.
Pequeños gestos que equilibran el esfuerzo
En medio de la intensidad, siempre aparecen momentos que devuelven el sentido a todo.
Un paciente que, espontáneamente, nos regaló tres bombones. Un gesto pequeño, pero lleno de significado, que compartimos con Pérez, nuestro director creativo, que hoy ha disfrutado especialmente capturando la esencia visual de un lugar que parece diseñado para ser contemplado sin prisa.
Son esos detalles los que equilibran el cansancio. Los que humanizan el día.
El tiempo que siempre falta
La sensación al terminar la jornada fue muy clara. Nos hiubiéramos quedado más tiempo.
Porque Candelario invita precisamente a eso, a caminar despacio, observar y detenerse en aquello que normalmente pasa desapercibido.
Sus calles silenciosas, su equilibrio estético y su ritmo pausado hacen que el tiempo se perciba de otra manera.
Pero el proyecto continúa.
Y hoy volvió a aparecer una idea que cada vez acompaña más el recorrido:
El deber entendido como elección consciente, no como obligación
Como una consecuencia natural del compromiso con lo que hacemos.
Continuamos el camino
Cerca de las ocho de la tarde, tras un último café en la casa de mayores, recogimos material, nos despedimos y emprendimos camino hacia Benavente.
Más de dos horas de carretera por delante.
Y la sensación de haber vivido algo que va mucho más allá de una jornada asistencial.
Porque en lugares como Candelario no solo se trabaja.
También se aprende.
Y hoy, una vez más, lo hemos vuelto a comprobar. No es normal respirar mal.
Esto sigue
Cada parada sigue dejando algo que va mucho más allá de los datos. Conversaciones que permanecen, decisiones que empiezan a construirse y personas que comienzan a mirar su salud de otra manera.
Seguimos.
Próxima parada, Benavente:
Nuevos kilómetros.
Nuevas historias.
Nuevas oportunidades para seguir construyendo conciencia en salud respiratoria allí donde más se necesita.
Súmate a la conversación
Este proyecto no se construye solo en cada parada. También se construye en cada conversación que continúa fuera de ella.
En cada persona que comparte.
En cada persona que pregunta.
En cada persona que empieza a dejar de normalizar lo que siente.
No es Normal Tour. No es normal lo que muchos han aprendido a normalizar.
Si quieres seguir el recorrido, conocer las próximas paradas o entender mejor qué está pasando en cada municipio:
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No es Normal Tour. No es normal lo que muchos han aprendido a normalizar.
Ayuda a que más personas se hagan la misma pregunta. Porque a veces, el primer paso no es hacerse una prueba, es dejar de normalizar lo que sentimos.